martes, 15 de mayo de 2018

Eppur peak oil



Queridos lectores:

Entre los conocedores de la problemática del agotamiento de los recursos naturales y más concretamente del problema del peak oil, y especialmente entre la gente que hace tiempo que sigue este blog, una pregunta recurrente desde hace un año, quizá algo más, es: ¿y dónde está el peak oil? Después de la grave crisis económica del 2008, en la que las dificultades para aumentar la producción de petróleo tuvieron un papel determinante, y la oleada recesiva de 2011, era algo bastante esperable (así nos lo indicaban nuestros primeros análisis) que hacia 2014 se iba a producir una nueva recesión económica. Y de manera recurrente durante estos últimos 4 años hemos anticipado desde estas páginas, y yo el primero, que una nueva crisis económica estaba en ciernes, sin que sus temidos efectos hayan llegado aún a las orillas de Occidente. 

No quiere decir eso que no haya habido problemas serios en el mundo, muchos de ellos relacionados con la escasez de recursos, y que incluso en nuestro opulento Occidente la salida de la crisis no ha sido lo que se esperaba (principalmente, porque se ha hecho a costa de la clase trabajadora con una fuerte devaluación interna, lo cual está provocando una creciente oleada de indignación, más inestabilidad política y mayor tentación autoritaria). El hecho es, sin embargo, que la crisis que esperábamos no está aquí. Pues no estábamos hablando de un proceso lento de declive y degradación, el cual parece evidente que hace tiempo que empezamos, sino de una verdadera crisis, algo claro, fuerte, inequívoco; una caída brusca de la actividad, algo palmario e indisimulable, evidente para todos. La crisis que temíamos no ha hecho acto de presencia. En el otro lado de nuestra simple ecuación ente energía y economía, la producción de petróleo (identificado continuamente y de manera abusiva con todos los hidrocarburos líquidos) sigue aumentando o, al menos, no muestra signos evidentes de desfallecer, aunque es cierto que crece ya muy despacio.

¿Qué ha pasado? ¿Dónde está esa crisis que se anunciaba? ¿Dónde está el peak oil? ¿Se confirman las mejores previsiones de los analistas que nos decían que los peakoilers éramos unos alarmistas y que no había ningún problema? ¿Ha encontrado la tecnología sustitutos adecuados para que la economía pueda ser creciendo? ¿Se ha impuesto el ingenio humano al pesimismo ontológico de algunos?


1.- La producción de petróleo del mundo sigue prácticamente plana: En uno de sus últimos posts, Gail Tverberg muestra dos gráficas (elaboradas con datos del Departamento de Energía de los EE.UU.) muy interesantes sobre cómo ha evolucionado la producción de hidrocarburos líquidos durante los últimos años, y separa de manera muy clara lo que ha pasado en EE.UU. de lo que ha pasado en el resto del mundo.

La producción de todos los líquidos del petróleo de todo el mundo excepto los EE.UU. ha permanecido prácticamente estancada durante los últimos 4 años:



  Ylo está todavía más si nos fijamos en la fracción de petróleo crudo, que es el petróleo que realmente es versátil y aporta energía neta, en tanto que las otras categorías son mucho más dudosas: los líquidos del gas natural tienen un contenido energético que es solo el 70% del del petróleo y no sustituyen su uso en todos los casos, los biocombustibles no aportan energía neta y las ganancias de proceso son una auténtica patraña contable, pues lo que representan son aumentos del volumen de los líquidos resultados del refino, sin una ganancia real de energía (hay un aporte energético del gas natural que se usa en el proceso, pero si se mira la energía de los productos refinados es inferior a la suma de la energía del petróleo y gas natural de los que se obtuvieron).

Si se mira ahora la producción de líquidos del petróleo en los EE.UU. se ve que, aquí sí, hay un sensible aumento de la producción en los últimos cuatro años, de unos 3 Mb/d (millones de barriles diarios) :



Gracias al aumento de los EE.UU. la producción de hidrocarburos líquidos del mundo ha pasado de unos 93 Mb/d en enero de 2014 a unos 96 Mb/d en septiembre de 2017. Aumentos que son moderados pero significativos, de casi 1 Mb/d por año. Por tanto, se podría decir que el aumento de la producción mundial de "todos los líquidos del petróleo" es debido al aumento de producción de los EE.UU. prácticamente en exclusiva - aunque por supuesto la situación real es más compleja, pues en la categoría "Resto del mundo" hay países con caídas productivas precipitosas, como México o Venezuela, mientras que otros como Irak han aumentado su producción compensando el declive de los primeros. Si uno se queda con el petróleo crudo, la situación es un poco menos halagüeña: en EE.UU. la producción de petróleo crudo habría aumentado unos 2 Mb/d en los 4 últimos años (de 8 Mb/d a 10 Mb/d, aproximadamente), con el agravante de que en ese tiempo el petróleo crudo convencional ha seguido su curva descendente de décadas y se sitúa ya en aproximadamente la mitad de la producción de todo el petróleo crudo, 5 Mb/d, siendo la otra mitad petróleo ligero de roca compacta procedente del fracking, mucho menos versátil a la hora de refinar.

En todo caso, la producción de hidrocarburos líquidos de todo el mundo aún aumenta ligeramente aunque muestra síntomas de estancamiento progresivo, con lo que en este escenario no se puede descartar que se pueda producir, o se esté produciendo ya, el peak oil. Mas bien, nos encontramos en la fase de meseta o plateau que muchos analistas vaticinaban hace unos años.

2.- El responsable del aumento neto de la producción de petróleo es EE.UU. ¿Es que allí ha pasado a ser rentable el fracking?

La realidad es que no; el fracking continúa siendo el negocio ruinoso que siempre ha sido. De hecho, en realidad es más ruinoso que nunca: a pesar de las mejoras tecnológicas (bastante marginales) y tácticas (explotar primero y sobre todo los lugares de mayor rendimiento, los sweet spots), el bajo precio del petróleo en los últimos cuatro años barre completamente cualquiera de esas ventajas. Se tiene que tener en cuenta que durante el trienio 2011-2014, con los precios medios del petróleo más altos de toda la historia (más de 100$/barril) las 127 mayores compañías de producción de petróleo y gas del mundo perdían 110.000 millones de dólares al año, como reportó en su día el Departamento de Energía del gobierno estadounidense. Art Berman muestra a menudo las pérdidas trimestrales que han reportado durante los últimos 8 años y que aún reportan las principales compañías que se dedican a la extracción mediante fracking del petróleo de shale (lutitas, habitualmente), pero una de las gráficas que mejor resume la situación es de Steve Rocco, de un artículo muy recomendable del pasado diciembre.


Flujo de caja de una muestra de 33 compañías petrolíferas con fuerte dedicación al fracking. Como se ve, lleva siendo negativo los últimos 6 años en todas las cuencas en las que operan, en cantidades que superan siempre los 15.000 millones de dólares al año.


El déficit del sector es de tal magnitud que, como indica Steve Rocco, incluso el resultado conjunto de las tres grandes compañías petrolíferas estadounidenses (Chevron, Conocco Phillips y Exxon Mobil) es de pérdidas desde hace ya algunos años:

 
Resulta algo paradójico que, si el fracking es una máquina de perder dinero, se haya podido mantener y aún se mantenga esta actividad extractiva. La razón reside en la capacidad de captación de dinero por parte de los inversionistas de diverso cuño, gracias a una operación de marketing ("Drilling for dollars", como ya avisaba Deborah Rogers hace cinco años) muy semejante a la que ha realizado Elon Musk para mantener viva a Tesla a pesar de sus notorias pérdidas financieras.

3.- No se ha producido ninguna sustitución tecnológica. 

Algunos analistas bastante desinformados han querido ver en estos últimos cuatro años de precios del petróleo relativamente bajos una demostración de que se está produciendo un descenso del consumo de petróleo debido a la sustitución de este combustible fósil por otras energías "limpias". La realidad es que, como hemos enseñado, la producción de hidrocarburos líquidos ha continuado subiendo, añadiéndose todo lo que se ha podido aunque no todo tiene la misma calidad y versatilidad, porque todo era necesario. Y es que la mayor diferencia entre la industria del fracking y la automovilística Tesla es que la primera sigue siendo imprescindible para mantener el mundo el marcha. Los automóviles eléctricos, cuyo nombre se evoca continuamente como paradigma de esa revolucionaria sustitución tecnológica, siguen siendo una fracción ínfima del parque automovilístico mundial, y ni siquiera en las previsiones más optimistas de la Agencia Internacional de la Energía se prevé que pasen del 14% del total en el año 2040 (y eso con unas previsiones que parecen, por muchas otras razones, bastante poco realistas).

En realidad es cierto que ha habido una ligera caída, o más bien no ha habido tanto ascenso, de la demanda de petróleo, fruto del descenso de renta disponible y capacidad de compra en los países occidentales, lo que en España se ha podido comprobar con ese eufemismo que a veces repiten nuestros políticos: "Salida de la crisis a dos velocidades", es decir, que a las empresas les va mejor y a los trabajadores no les va tan bien. Pero como los trabajadores también son consumidores, si tienen menos dinero disponible compran menos y eso al final afecta a la demanda implicada de petróleo. Como veremos después, en realidad sí que se está produciendo un ligero descenso de la producción del petróleo más versátil, disimulado por el ascenso de las otras categorías menos apropiadas y demandas, pero sin que medie en ningún caso ninguna sustitución tecnológica y tan solo una absurda huida hacia adelante.


4.- ¿Y quién está pagando el fracking, en realidad? 

Desde el arranque del fracking, hacia 2010, y hasta 2016 aproximadamente, el fracking se ha financiado fundamentalmente gracias a las generosas aportaciones del sector financiero. Los brokers norteamericanos ha demostrado ser muy habilidosos, siendo capaces de convencer a grandes inversionistas internacionales para invertir en una nueva estafa piramidal sin que hubiera pasado ni una década desde la anterior (las hipotecas basura o subprime). Sin embargo, la notoriedad del riesgo financiero de estas inversiones (reportada incluso con frecuencia en The Wall Street Journal o en Bloomberg), las escasas perspectivas de rentabilidad futura y la acumulación de la deuda ha llevado a una progresiva huida del capital internacional (era, por ejemplo, muy notoria la exposición al shale que tuvo durante muchos años Deutsche Bank y que ahora intenta reducir al máximo). Particularmente preocupante es la acumulación de deuda del sector del fracking y la más que previsible imposibilidad de su servicio, en un fenómeno que algunos han denominado "el muro de la deuda" que ilustra perfectamente esta gráfica de Steve Rocco (aunque el término probablemente fue acuñado por Art Berman):


El nivel de deuda actual es tan elevado que la industria del fracking necesitaría realizar un beneficio de al menos 21 dólares por barril para poder satisfacer sus intereses anuales. Teniendo en cuenta que incluso a los precios de los últimos días las pérdidas deben superar los 30 dólares por barril, está claro que no queda mucho recorrido para esta industria y de cara a minimizar los daños a priori lo que más les debiera interesar es reducir la producción, pues por cada barril producido pierden dinero.  
De hecho, durante el año 2016 se registró un descenso notable, de más del 10%, de la producción de petróleo de fracking en los EE.UU.. Sin embargo, en 2017, con Donald Trump ya en el Despacho Oval, la producción de petróleo de fracking estadounidense vuelve a ascender y a finales del año pasado consigue superar los máximos de producción anteriores. 





No es, en modo alguno, una casualidad: el Secretario de Estado en ese primer año de presidencia de Donald Trump fue Rex Tillerson, antiguo Consejero Delegado de Exxon (sí, la misma persona que en 2015 reconoció que "en el fracking hemos perdido todos hasta la camisa", aunque en aquel caso era con el shale gas, el gas de lutitas) y un buen conocedor del sector y por supuesto de su nula rentabilidad económica. Así pues, desfalleciendo la inversión de los grandes capitales extranjeros y con múltiples movimientos a escala global que debilitan el papel del dólar como moneda de reserva (por ejemplo, las ventas de gas ruso a China nominadas en yuanes, en vez de en dólares, y las intenciones de extender este fórmula a las compras de petróleo de otros países), la Administración Trump aprobó en su primer año de mandato una batería de exenciones fiscales y rebajas de tasas para el sector de los hidrocarburos como nunca se habían visto anteriormente. Tales mejoras fiscales tuvieron como objetivo volver a atraer la inversión, aparte de mejorar el balance contable de las empresas; y al menos esto último en el corto plazo lo han conseguido: algunas empresas dedicadas al fracking han conseguido no acabar el año fiscal de 2017 en números rojos gracias, precisamente, a esta ayuda estatal. El problema es que cuando no se sabe quién está pagando algo seguramente es el contribuyente el que paga: faltando inversión extranjera, quien está pagando la continuación de esta fiesta son los ciudadanos de los EE.UU., pues el dinero que deja de ingresar el estado o que directamente le da a las compañías de hidrocarburos es el que después faltará para hacer escuelas, hospitales, carreteras o pagar salarios públicos. Ése es el dilema al que se enfrentan las sociedades en declive, una de las tres preguntas que planteé hace tiempo: ¿merece la pena explotar fuentes de energía de bajo rendimiento? Pues cuando se explotan esas fuentes, uno puede tener la ilusión, como se tiene en EE.UU., de que la cantidad total de energía producida aumenta, pero como se consume mucha energía también en su producción, el rendimiento neto es magro y como consecuencia se tienen que desviar recursos de la sociedad para poder continuar explotando esos recursos de bajo rendimiento, reduciendo las oportunidades de esa sociedad y degradando las condiciones de vida de sus ciudadanos. Mientras eran otros países los que pagaban la fiesta del fracking (al desviar sus inversiones hacia ese sector que se vendía como algo brillante e innovador, "el futuro de la energía"), los EE.UU. han podido vivir un momento de expansión económica y de esplendor relativos; pero si ahora son ellos mismos los que tienen que asumir el coste está claro que la burbuja acabará por reventar. A no ser que se hagan cambios fundamentales y radicales en el orden social.


5.- Irracionalidad de la inversión, intencionalidad política.

Una de los datos que mejor ilustra la irracionalidad del momento actual es la evolución de los gastos en exploración y desarrollo de yacimientos (upstream) de petróleo en EE.UU. y en el resto del mundo. Como ya comentábamos al analizar el último World Energy Outlook, durante los años 2015 y 2016 la inversión global en upstream cayó un 46%, justo en el momento en que más falta hacía invertir para desarrollar nuevos yacimientos puesto que cada vez son más difíciles y costosos. En 2017 la inversión global aumentó un 5%, lo cual podría interpretarse como una tímida recuperación de la inversión. Sin embargo, cuando uno analiza con mayor detalle los datos se puede comprobar que la inversión solo subió en los EE.UU., mientras que en el resto del mundo continuó su curva descendente. La cosa ha llegado hasta el extremo de que en la actualidad Norteamérica (EE.UU., Canadá y México) que produce poco más del 20% del petróleo mundial, invierte más en upstream que el resto del mundo, y eso pasa gracias al auge del fracking en EE.UU. y Canadá.

Gráfica elaborada por Tad Patzek, presentada aquí por cortesía de Pedro Prieto.

En el análisis muy detallado que hacía la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en el WEO del 2016 se mostraba que se necesita mantener un fuerte nivel de inversión en los campos actualmente en producción aunque ya estén en declive para evitar que este declive sea aún más rápido. Pero fuera de los EE.UU. la inversión continúa bajando, siguiendo una peligrosa dinámica que comenzó hace ya cinco años, y sin un cambio radical de tendencia inversora la producción de petróleo crudo convencional, que es el más versátil y que representa aún casi el 90% de la producción total de hidrocarburos líquidos, va comenzar a caer muy rápido. La AIE ha alertado repetidas veces de este problema, la última hace apenas un mes, cuando Fatih Birol, el economista jefe de la AIE, alertaba el peligro que suponía que la demanda esté subiendo mientras la producción de crudo está bajando.

Ya hace cuatro años que describimos con detalle cuál es el problema de fondo: la denominada espiral de la energía. Debido al envejecimiento de los yacimientos en explotación y la poca calidad y gran dificultad de explotación de los nuevos yacimientos, intentar mantener nuestro sistema económico como si no pasara nada nos aboca a un descenso energético traumático, un movimiento en espiral en el que hay momentos en los que los bajos precios del petróleo llevan a la ruina a los productores y se destruye oferta, y otros en los que los altos precios del petróleo arruinan a la economía en general y se destruye demanda. No existe un punto de equilibrio, un precio de convenga al mismo tiempo a productores y consumidores, porque los costes de producción son ya tan elevados que la sociedad no se los puede permitir. En definitiva, no podemos mantener un sistema económico-social que se basa en un consumo creciente de energía abundante y barata porque, simplemente, la energía abundante y barata se acabó (y no ahora, sino hace más de 10 años).

Eso no quiere decir que estemos condenados al apocalipsis y al fin de nuestra civilización; desde luego no, si no es lo que queremos. Hay alternativas, muchas más de las que nos pensamos, muy serias y que merecen ser exploradas, desde la economía ecológica a la de estado estacionario, pasando por un montón de iniciativas a escala local como las ecoaldeas o el movimiento de transición. Todas estas posibilidades ponen en cuestión el paradigma capitalista del crecimiento infinito, y como consecuencia ponen en cuestión al capitalismo en sí mismo, al menos tal y como se le concibe actualmente. Eso es hoy en día políticamente inaceptable; más aún, cuestionar el capitalismo abiertamente se considera socialmente prácticamente como una obscenidad, como un comportamiento impúdico. No son pocos mis lectores que, después de seguir mis escritos durante un tiempo y darme la razón en mis análisis sobre los problemas de sostenibilidad de nuestra sociedad, reaccionan con disgusto y cierto enfado cuando oso apuntar al capitalismo como origen último de estos males, y su enfado puede tornarse real ira si profundizo en el tema y concluyo que el capitalismo es ya inviable y que es necesaria su substitución por otro sistema que sí que tenga en cuenta los límites biofísicos del planeta. Parte de esta reacción emocional a mis críticas proviene de la hegemonía en el discurso del capitalismo, que hasta cierto punto presenta características propias de un culto religioso. El caso es que, si en Europa cuestionar el capitalismo (y el comunismo moderno, ya de paso) es algo de mal tono, en lugares como los EE.UU. en simplemente impensable: es algo de lo que nadie habla, fuera de círculos muy pequeños y restringidos.  Así que la posibilidad de hacer un cambio del sistema económico para hacer frente a la crisis energética a la que nos enfrentamos está fuera de cuestión. Hablar de postcapitalismo es socialmente tabú.

Eso no quiere decir que los líderes políticos, y particularmente en los EE.UU., no sean conscientes de los problemas que he estado describiendo en este post, y en particular que el declive de la producción de petróleo durante las próximas décadas es algo inevitable y que el fracking es solo un parche momentáneo con un sobrecoste inasumible, ni siquiera por un país tan poderoso como los EE.UU. Sin embargo, dado que hacer los cambios estructurales que se necesitan está completamente fuera de cuestión, debido al tabú del postcapitalismo, lo que está pasando ahora mismo es una decisión deliberada y de carácter completamente político, en absoluto técnica o económica. EE.UU. ha apostado por apuntalar el fracking porque, de ese modo, puede mantener su propia hegemonía política por más tiempo mientras se va prefigurando el mundo del futuro. En esa visión tan estrecha y rígida de las cosas, la única alternativa realista en el medio plazo es el conflicto y la guerra. Sin embargo, es necesario insistir, ni el conflicto interno en los países ni la guerra entre países es una necesidad material. No, en absoluto; es una decisión de carácter político: se prefiere ir a la turbulencia social y al desastre militar que abordar una alternativa postcapitalista. Se trata de una decisión; una decisión horrible, sí, pero perfectamente consciente y premeditada, a la cual la mayoría ciudadana da su tácita aquiescencia. 


6.- El desastre que viene.

Durante el último año el precio del petróleo ha ido escalando progresivamente hasta llegar a los niveles actuales, similares a los de 2014.



Es importante hacer notar que la subida arranca aproximadamente hacia julio del año pasado, y con ciertas subidas y bajadas ha sido bastante consistente durante los últimos 10 meses. Es decir, el nivel de precios actuales no es algo debido a los problemas que ha creado en la última semana el gobierno de EE.UU. con Irán, sino que arranca desde mucho antes.

La razón de esta escalada de precios tiene mucho más que ver con la fuerte desinversión en upstream fuera de EE.UU., que está causando una progresiva disminución de la producción de petróleo crudo convencional y por tanto la disminución del petróleo almacenado, como mostraba Art Berman en un artículo hace seis meses:



A estas alturas, la caída de los inventarios en los EE.UU. y probablemente en otros países está empujando progresivamente los precios al alza. Otro síntoma del cambio de ciclo nos lo indica el cambio de signo en la diferencia de los precios del petróleo presentes y futuros, lo que en el argot se conoce como backwardation. Como norma general, el precio del petróleo para su entrega en unos meses es más elevado que el precio del petróleo para entrega inmediata, ya que uno paga por la seguridad de que el precio de compra esté garantizado en la cantidad que se acuerde en el momento de firmar el contrato y que, por tanto, no le va a salir más caro cuando por fin venga por él. Pero cuando se produce backwardation, el precio del petróleo para su entrega inmediata es más elevado que el de la entrega a meses vista, y eso significa que empieza a haber problemas en el suministro inmediato. De hecho, como muestra la siguiente gráfica de Seeking Alpha la transición de la situación normal a la actual de backwardation ha sido progresiva durante el último año, y no es un efecto de los problemas de la última semana. De hecho, estamos en backwardation desde octubre del año pasado; ahora, simplemente, es mayor, indicando una mayor tensión en el mercado.






No todo tiene que ver con los fundamentos del mercado del petróleo. Algo que sin duda está influyendo y va a influir en la situación que se va a desarrollar en los próximos meses es el final de la compra de activos por parte de la Reserva Federal de los EE.UU. Desde el pasado mes de octubre, la Fed está dejando que venzan los títulos y obligaciones que había adquirido a diversas instituciones financieras como parte de las medidas de alivio cuantitativo que se desarrollaron desde la Gran Recesión de 2011 hasta mediados de  2014. La fecha es interesante porque fue precisamente a partir de agosto de 2014 que el precio del petróleo cayó drásticamente en cuestión de un par de meses, después de haberse mantenido en precios medios históricamente elevados precisamente desde 2011 hasta mediados de 2014.



No son pocos los analistas que piensan que la compra de activos por parte de la Fed (en el fondo, una inyección de dinero fresco a las entidades financieras), al fomentar el consumo y la inversión, "recalentó" el precio del petróleo. La actual política de liquidación de esos activos (pues la Fed debe considerar la situación económica lo suficientemente robusta no solamente para mantenerse por su propio pie, sino para ir devolviendo lo prestado) va a someter al mundo financiero a un cierto nivel de estrés, justamente cuando la montaña de deuda que ha acumulado el fracking tiene unas dimensiones colosales y los inversores extranjeros muestran menores interés por ese tipo de explotación. Se podría pensar que el exceso de confianza de la Fed en los indicadores econométricos clásicos les ha hecho cometer un error de cálculo de dimensiones colosales, puesto que tal estrés financiero puede destruir, y de manera irreversible, a la industria del fracking, que no podría disfrutar de los altos precios del petróleo que sobrevendrían a su hundimiento.

En este contexto, la decisión completamente unilateral y extemporánea de Donald Trump de romper el acuerdo nuclear con Irán no parece tan alocada y absurda como a algunos les podría parecer. A pesar de que probablemente Irán ha superado ya su propio peak oil, un conflicto en el país persa serviría para disparar rápidamente el precio del petróleo y darle un balón de oxígeno a la necesitada industria del fracking estadounidense, y de paso aliviaría las necesitadas arcas de países aliados como Arabia Saudita (o las aún más necesitadas arcas de Argentina, único país aparte de los EE.UU. que explota el fracking a una escala significativa y que la semana pasada tuvo que pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional). En suma, si bien la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda es un proceso inevitable, los líderes estadounidenses puede que hayan decidido por dónde va a romperse la producción, al menos esta vez, sacrificando a un productor para que el resto pueda seguir viviendo: con precios altos, la inversión volvería al sector del petróleo fuera de Norteamérica y se ganarían unos años más, o eso esperan, mientras el mundo va consumando su descenso energético y en la miseria. En el caso concreto de Irán, además, se trata de una potencia regional que está enemistada con los EE.UU., con lo que podría parecer una solución perfecta. El problema es que el sacrificio de Irán no daría oxígeno más que para unos pocos años, y al cabo de nada se tendría que buscar una nueva víctima para ser sacrificada a la implacable espiral de la energía.


Es ésa la dinámica incómoda en la que nos estamos instalando. Una en la que los continuos vaivenes del precio del petróleo serán recurrentes, pero para cada vez se encontrará un conflicto ad hoc, expresamente creado para la ocasión y las televisiones se llenarán de prolijas explicaciones de la excusa del día. Y no es ésta una dinámica propicia solamente para los EE.UU., también lo es probablemente para Europa, porque sin recursos propios a Europa lo que le interesa es conseguir apropiarse de los de los demás, destruyendo la industria local de otros y asentando gobiernos títeres y dóciles en los países productores. La tentación de dedicarse al pillaje de los despojos de la era del petróleo es muy grande, porque ésa es la actividad energéticamente más rentable en un mundo en declive; el problema es que el espejo de la guerra le devolverá a Europa su imagen deforme. ¿Y qué hará España? España ante el colapso de su modo de vida no es previsible que haga algo diferente, aunque con suerte puede hacerlo peor.

En todo caso, incluso si se impone el sentido común y se evita lo peor de los escenarios bélicos y de la escalada brusca del precio del petróleo, las perspectivas tampoco serían muy buenas. Con los inventarios bajando, la inversión en upstream fuera de EE.UU. y Canadá en retroceso, la deuda del fracking creciendo y el acceso al crédito en los EE.UU. endureciéndose, la escalada en el precio del petróleo durante los próximos meses parece inevitable; especialmente peligroso es el período veraniego, por el mayor consumo de energía (sobre todo por el turismo) durante esa estación. Parece evidente que vamos a un escenario de precios altos en algún momento nada lejano en el tiempo. Lo peor es que la subida probablemente será bastante rápida, incluso sin escalada bélica en Irán; y antes de que la bonanza de precios pueda ser aprovechada por los productores para relanzar la inversión, el precio bajará en caída libre por el daño que causa a la economía en general. Se avecina una crisis económica y de las grandes; y lo peor es que tarde o temprano comenzará la crisis permanente, caracterizada por precios del petróleo muy inestables, continuamente bajando y subiendo en sucesión cada vez más rápida y una rápida caída de la producción industrial y aumento exacerbado del paro.


7.- Conclusiones:

Contrariamente a lo que les gusta pregonar a los celotes del capital, el peak oil está más vivo que nunca. Lo que ha pasado en los últimos cuatro años no puede entenderse sin comprender la dinámica que la llegada del peak oil ha obligado a adoptar, en una huida hacia adelante de la gran superpotencia, EE.UU., ante un problema irresoluble sin un cambio radical del marco conceptual. Con el espejismo del fracking no solo no se ha podido descartar el inevitable peak oil, sino que al aferrarse a la falsa salida que daba el fracking la caída que se avecina, en lo económico y en lo social, será mucho más abrupta y mucho más dura, y el recurso al ultrabelicismo para controlar los últimos recursos parece hoy más probable que nunca.


El error de todos los análisis previos ha sido el de  suponer que el libre mercado, tal y como se entiende hoy en día, iba a ser capaz de gestionar una situación de escasez en una materia prima tan fundamental como es el petróleo. En realidad, lo que ha hecho es subirnos a un precipicio más alto donde el riesgo de despeñarnos es mayor que nunca. Mientras no se comprenda que creer que la necesidad crea los recursos es un grave error de concepto, un cierto grado de colapso de nuestra sociedad es completamente inevitable y ahora mismo bastante cercano. Aquellos que ahora se ríen del peak oil y de sus estudiosos acabarán mutando su carcajada en rictus, pero desgraciadamente eso no será ningún consuelo para nadie. Ojalá que cuando inevitablemente nos estrellemos contra los límites de este grande y extraordinario pero finito planeta sepamos reconocer nuestro error y, recogiendo los trozos, seamos capaces de construir algo nuevo y mejor.


Salu2.
AMT

viernes, 4 de mayo de 2018

Comunicación, Cultura y…. Peak Oil.

Queridos lectores:

Un viejo conocido del foro y miembro del Oil Crash Observatory, Rafael Romero, ha escrito este largo pero muy ameno ensayo sobre los problemas de comunicación que conlleva la divulgación del Peak Oil. Un artículo inspirador que, de buen seguro, será de mucho interés para la mayoría de los que por aquí transitan.

Les dejo con Rafael.


Salu2.
AMT

P. Data: Algunos lectores, seguramente, sentirán curiosidad y querrán saber por qué últimamente escribo tan poco y voy postergando sine die mi post sobre la situación actual en la producción de petróleo. La razón es, como siempre, la falta de tiempo para poder acabar de escribirlo, aunque ya lo tengo bastante avanzado. El motivo de esta falta de tiempo es, en esta ocasión, un poco diferente del habitual. Y es que hace poco hice un hallazgo científico significativo en el campo que me ocupa y me da de comer, la oceanografía, y he dedicado las últimas semanas a elaborarlo. Ya estoy en la fase final de ese trabajo y en breve espero poder retomar mis actividades de divulgación de manera normal. 



Comunicación, Cultura y…. Peak Oil.
La comunicación es inseparable de la cultura. Es el otro lado de la misma moneda. No puede existir la una sin la otra. La cultura es comunicación y la comunicación es cultura”.
(Hall and Hall, 1990).
A menudo, y sobre todo desde ámbitos políticos, se pretende delimitar lo que es la transmisión del mensaje, la comunicación, del contenido del mensaje, la cultura, como si ambos no formaran parte del mismo proceso de modelado social.
El ser humano es un animal social que necesita de la interacción de sus individuos para la supervivencia de la especie.
La Comunicación dentro de la sociedad humana ha tenido como objetivo principal influenciar las acciones del receptor y, en función de sus reacciones, integrar o excluir a los individuos dentro de un grupo socio-cultural.  
El proceso social de la “educación”, entendida esta como un proceso más amplio no limitado a modelos escolares o de enseñanza, no es simplemente un acto social de transmisión de información o conocimiento del emisor al receptor, sino que tiene como principal objeto integrar y cohesionar a una población entorno a reglas de conducta concretas y diferenciadoras. El objetivo es forjar la CULTURA de esa sociedad.
La personalidad de cada individuo se forja mediante la interacción e intercambio de información con los individuos que lo rodean para acabar siendo interiorizada, en palabras de L.S.Vigotsky : “A través de otros llegamos a ser nosotros mismos”, ” La mente no puede ser independiente de una cultura”, “El lenguaje es la herramienta de las herramientas”, “Nos instruimos a nosotros mismos del mismo modo en el que instruimos a otros; mediante el uso de la palabra como herramienta”, “La experiencia nos dice que el pensamiento no se expresa a través de las palabras sino que se gesta en ellas”,….
Por tanto, el proceso de “educación” o “culturización” es un proceso unidireccional, donde el receptor asume las reglas sociales que le rodean para posteriormente interiorizarlas. Las funciones psicológicas del individuo aparecen primero a nivel social (interpsicológicas) y, más tarde, a nivel individual (intrapsicológicas). “Todas las funciones superiores se originan como relaciones entre seres humanos” (Vikotsky), fraguando su manera de ver el mundo, su personalidad.
La relación entre cultura y comunicación es una relación indisoluble que establece y limita la autonomía de cada uno de los componentes de la sociedad.
Las primeras sociedades humanas fueron culturas donde primaba la comunicación verbal. Alrededor de una hoguera, dentro de una cueva, en un anfiteatro griego, en un foro romano o en el altar de un templo o iglesia; la comunicación verbal transmite sobre todo sentimientos y emociones, produce impacto intenso y puntual y permite adaptar el mensaje (y el objetivo) según como reaccione la audiencia.
A la Comunicación Verbal le debemos la dialéctica, la oratoria, la retórica, el teatro, las religiones, y seguramente la parte de nuestra inteligencia vinculada a la creatividad expresiva se ha ido modelando durante siglos de comunicación verbal.
Pero la comunicación verbal tiene sus limitaciones, sus efectos son efímeros y es necesario crear una de rutina o ritual que asegure que el mensaje no se diluye, además de requerir personas especializadas, con innatas cultivadas, capaces de captar la atención de la audiencia y preparadas para la confrontación dialéctica,  capaces de pensar mientras hablan y de adaptar el discurso a la audiencia.
Ese es, tal vez, el motivo de que las principales Culturas a lo largo de la Historia han creado sus propias religiones, con ritos periódicos que reiteran los mensajes socio-culturales, y colectivos dedicadas al mantenimiento y extensión de los ritos, las Comunidades Religiosas.


Las sociedades también han utilizado desde hace miles de años otro tipo de comunicación, la Comunicación escrita.
La escritura y la lectura son actividades “educativas” reflexivas, que permiten tanto elaborar ideas y depurar el mensaje por parte del emisor como la introspección y la adaptación del mensaje por parte del receptor, activando mecanismos de:

  • mejora continua (por parte del autor o de autores posteriores), 
  • archivo/clasificación y 
  • planificación/estrategia.
Los efectos de la comunicación escrita no son tan intensos y puntuales, pero si son persistentes y conceden al receptor tiempo para madurar conceptos e ideas, e incluso transformarlas, permiten el cambio, la evolución de las ideas.
A la Comunicación escrita le debemos toda la potenciación, diversificación, ampliación y compilación del mapa del saber humano, desde la Filosofía a  la Geografía, pasando por  la Literatura, Historia, Física, Biología, Economía, Filosofía, Medicina, Geología, Matemática, Psicología, …, y seguramente la potenciación de aquella parte de nuestra inteligencia teórica, capaz de captar relaciones lógicas y plasmarlas mediante creaciones conceptuales (números, fórmulas,….) que dan un significado abstracto de la realidad y predecir acontecimientos.
http://3.bp.blogspot.com/-0QeINFQDUAc/U25w-96xM8I/AAAAAAAAAUY/PVwwFin7UBI/s1600/17.+Esfera+del+conocimiento+(múltiples+perspectivas+y+división+de+areas).bmp
Como hemos observado con la comunicación verbal, la Comunicación escrita también tiene sus limitaciones, necesitan de un soporte físico (tablillas, papiro, papel,..), de un aprendizaje específico (alfabetización), de tiempo libre y de unos medios de producción y distribución específicos (copia, transporte y venta).
Por ese motivo, a lo largo de toda la Historia de la Humanidad este tipo de comunicación ha quedado limitado a grupos muy específicos (escribas, monjes,…) dedicados a tareas de conservación y transmisión de conocimientos que significaban ventajas competitivas respecto a adversarios o de poder con respecto al resto de la población. A menudo las mismas Comunidades Religiosas que monopolizaban el ejercicio de la Comunicación verbal fueron las que asumieron el control de la Comunicación escrita durante siglos.
Pero aún existe otro medio de comunicación utilizado por el ser humano desde sus orígenes, la Comunicación Visual.
La comunicación visual se diferencia de los otros tipos de comunicación en su carácter: 
  • Universal: Código directo, fácil de interpretar e independiente del lenguaje oral o escrito del receptor. 
  • Emotivo: Transmite emociones y sentimientos, con mayor intensidad si cabe que la comunicación oral.
  • Persuasivo: Su objetivo es convencer al receptor de un mensaje concreto. 
  • Intencional: Universal, de fácil interpretación y en sentido único.  
  • Descriptivo: Resume información compleja y/o difícil de interpretar/transmitir (gráficos, mapas,… ).  
  • Fáctica: Centra la atención del receptor a través de la estética, el tamaño, el contraste,… en un mensaje en concreto, independientemente del contexto.
Los elementos básicos de la comunicación visual son: 



  • Identidad: Mensajes visuales que diferenciaban a cada grupo social, son un ejemplo claro de “marca” o “logo” personal cuyo objetivo es autoafirmarse, avisar o identificarse/diferenciarse del resto o determinar su estatus dentro del grupo.
  • Signos: Es el medio visual utilizado para dar una indicación u orden. Su objetivo es dar una instrucción rápida de ejecución inmediata sin mediar pensamiento o reflexión. Un semáforo rojo, una señal de Stop, una palma presentada al frente, son claros signos de una orden de parada.
  • Símbolo: Es el medio visual de transmitir una idea, creencia o costumbre. Siempre han existido símbolos tras los cuales se transmiten todo un conjunto de conceptos, normas y preceptos. Como, por ejemplo: La Cruz, Banderas,...; son símbolos tras los cuales se emite un mensaje complejo que integra ideales, normas y sentimientos.

La comunicación visual, al igual que la oral, consigue una respuesta rápida, casi instintiva,  basada en códigos de conducta, emociones y sentimientos asimilados desde la infancia y sin necesidad de un gran aprendizaje.
La transmisión de la comunicación visual es viral y universal, utiliza conceptos abstractos como la comunicación escrita y puede ser extendido de forma rápida en el tiempo y en el espacio sin necesidad de habilidades específicas o grupos específicos independientemente del medio.  
Se trata sin duda del sistema más antiguo de comunicación, sin duda le debemos a ella la evolución desde hace milenios a la transmisión visual de emociones y sentimientos cuya máxima expresión representan la pintura, escultura o la danza, y  potenciando nuestra inteligencia emocional.
Pero es un medio de comunicación que sigue estando limitado a una interacción directa del receptor con el emisor o con el canal de comunicación.
Aun así, es el medio de comunicación preferido para el ejercicio de la “magia”, la religión y la taumaturgia política.
Porque la Historia de la Comunicación es la Historia de la Cultura y del ejercicio del poder.
Durante siglos el ejercicio del poder se basó en el control y/o limitación del acceso a los medios y sistemas de comunicación, a todos: visual, oral y escrito.
Este contexto cambia totalmente con la aparición de la imprenta. Las herramientas no son apariciones casuales, responden a una necesidad.
Las sociedades europeas en 1450 estaban en pleno conflicto de intereses entre diferentes estamentos sociales por el control del poder. La aparición y extensión de un medio de comunicación escrito barato y masivo fuera del control de los estamentos del poder establecido remodeló completamente tanto las sociedades como la manera en que interaccionaban sus componentes.
Las herejías religiosas y las innovaciones culturales o sociales que habían sido mantenidas bajo control durante toda la Edad Media, escaparon del control que se había mantenido durante siglos permitiendo “Reformar” toda la sociedad, no solamente la religión.
El aprendizaje de las técnicas vinculadas a la comunicación escrita y sus características, la inteligencia teórica, se convirtieron en los nuevos ejes sobre el que empezó a girar toda la sociedad
Apareció una nueva comunidad intelectual  fundamentada en la elaboración y la transmisión del conocimiento mediante la comunicación escrita, potenciando la reflexión sobre el ser humano y la curiosidad sobre su entorno.
El Renacimiento, supuso el inicio del triunfo de la razón sobre la fe,  convirtiendo a la Ciencia en el nuevo instrumento cultural y desbancando a la religión. El individuo dejó de creer para aprender a crear y colaborar, y la sociedad empezó a ser más reflexiva, más crítica con los mensajes recibidos.
Cayeron los “Dioses” y el “Hombre” subió a los altares.
La Comunicación escrita pasó a dominar a la población, mediante la prensa y los libros, y con ella las nuevas estructuras socio-económicas, políticas y culturales empezaron a controlar la sociedad. La burguesía puso en cuestión el “status quo” y llevo a la quiebra a un modelo de sociedad basado en el control de la población mediante la Comunicación oral y visual.
Este  debería ser el ejemplo claro y estudiado de como un medio de comunicación es la herramienta fundamental para modificar el control  de la población mediante su transformación cultural.
Las características de los medios de comunicación (forma, contenido, acceso…) sirven para establecen la posición y pertenencia del individuo dentro de la comunidad o grupo. Y también le sirven para alcanzar el poder y dominar la sociedad, su estructura y la forma en que se articula dicha sociedad.
Los medios de comunicación establecen las tradiciones, normas morales, jurídicas e institucionales, de una sociedad, por lo que es indudable que comunicación, cultura y sociedad han ido de la mano desde sus propios orígenes y lo seguirá siendo en el futuro.
Si estamos de acuerdo con este planteamiento, tal vez es momento de que reflexionemos, con un poco de perspectiva histórica, sobre el momento en que nos encontramos y observar que de nuevo estamos inmersos en un profundo cambio socio-cultural desde casi un siglo.
Tras la Segunda Guerra Mundial, aunque ya había empezado a operar antes de ella,  nacía una nueva herramienta de comunicación que, media centuria  más adelante, sufriría una nueva transformación de la mano de los nuevos sistemas de información y telecomunicación, extendiéndose en muy poco tiempo de una forma prodigiosa.
Para los que hemos nacido a caballo de la transición entre dos modelos culturales tal vez nos resultará difícil de entender el cambio que se avecina, aunque nos rodee a diario, aunque sin percibirlo ya hayamos entrado de lleno en otro escenario cultural, la sociedad de la Comunicación Visual.
La comunicación visual ha reestructurando ya nuestra cultura a través los nuevos sistemas comunicación: PC’s, móviles, tablets, e-books, mp4,…. Los sistemas de comunicación que utilizan nuestros jóvenes a diario está orientados a transmitir la información mediante elementos visuales (fotografías, emoticonos,…).
¿Dónde está el problema?, se preguntarán algunos.
La nueva cultura, nos encamina hacia una sociedad que reaccione rápidamente y sin reflexión a ideas concretas y simples, órdenes, de forma masiva.
Para poner un ejemplo más concreto que ayude a entender la anterior afirmación tal vez sea bueno adentrarnos en un concepto extendido sólo en algunos ámbitos más profesionales.
A muchos no les sonará las siglas UX, referidas al concepto “User Experience”. La Experiencia de usuario tiene su origen en el campo del Marketing, como un concepto muy vinculado al concepto de “Marca” o “Identidad”, que pretende establecer una relación familiar y duradera con el consumidor.
El traspaso del concepto al ámbito de las Tecnologías de la Información se produce a principios de este milenio y representa un cambio emergente vinculado al concepto de usabilidad.
Pero mientras la usabilidad sólo pretendía mejorar la eficacia, eficiencia y reducir el aprendizaje en el uso de una herramienta tecnológica, el concepto de UX avanza un paso hacia la comunicación visual, pretendiendo transformar la experiencia del usuario en un placer y/o diversión que cree adicción.
UX es una característica que otorga un objetivo concreto a la comunicación visual en el ámbito de las Tecnologías de la información.  UX pretende establecer un vínculo estable y emotivo entre la herramienta de comunicación visual y el usuario.
Es el equivalente a lo que representaron el ritual de las religiones, comunicación oral, o el método científico, comunicación escrita.
Existen unas pocas reglas básicas a la hora de aplicar UX, recogidas todas en un pequeño libro de título esclarecedor, “No me hagas pensar”, de Steve Krug, editado por primera vez en el año 2.000 y cuya segunda edición de 2006 pueden descargarse gratuitamente. Las reglas que se describe son: 

  • ¡No me hagas pensar! 
  • No leemos. Ojeamos. 
  • No tomamos decisiones óptimas. Probamos. 
  • Nos encantan las convenciones. 
  • No importa repetir. Automatismo. 
  • Necesitamos instrucciones concretas.


  1. ¡No me hagas pensar! A la gente no le gusta sentirse desconcertada cuando tienen que hacer algo. A le gente no le gusta pensar porque requiere un esfuerzo, y si pueden delegarlo en alguien de confianza, mejor. El objetivo es dar mensajes EVIDENTES, cuanto más evidente, menos requiera pensar, más fácilmente se aceptará el mensaje.


  1. No leemos. Ojeamos. Hay poca gente con suficiente tiempo libre como para dedicarse a leer. Los usuarios no se leen la mayoría de los párrafos, menos directamente en Internet, así que lo normal es echar una ojeada rápida y si algo capta nuestro interés dedicarle más tiempo. Ese es el motivo de los titulares sensacionalistas de las noticias que, a menudo, poco tienen que ver (algunos incluso nada) con el contenido del artículo o noticia. El objetivo por tanto es captar la atención del usuario.


  1. No tomamos decisiones óptimas. Probamos. La mayoría de la gente no reflexiona sobre la utilidad de una herramienta ni se lee el libro de instrucciones, simplemente la prueba. Pocas personas, o en algunos casos ninguna, quieren llegar a entender el funcionamiento de las cosas, mientras puedan usarlas. Si la herramienta está pensada con un objetivo, pero nosotros la utilizamos para otro, mientras nos sirva continuaremos. Así que la nueva cultura de las Tecnologías de la Información es guiar al usuario hacia usos concretos y únicos. Se trata por tanto de: emitir mensajes de fácil comprensión, que dirijan al usuario hacia donde queremos que vaya y con pocas probabilidades de uso alternativo. El objetivo es transmitir la sensación de seguridad al usuario.


  1. Nos encantan las convenciones. El ser humano es reacio al cambio, le gusta tener la sensación tranquilizadora de que una serie de normas o costumbres lo rigen todo, quiere estar en terreno conocido, y, por tanto, es más fácil que rehúya todo aquello que parezca que no sigue la norma, los valores y principios aceptados por la mayoría. Es también una táctica defensiva, pues allí donde las convenciones son más claras es más difícil acabar siendo estigmatizado si no se cumple con ellas. El objetivo de la nueva cultura es transmitir una sensación de convencionalidad.


  1. No importa repetir. Automatismo. Como somos animales de costumbres nos encanta todo aquello que se convierta en una tarea mecánica siempre que cumpla con el resto de criterios expuestos hasta el momento, y principalmente que sea inequívoca. El objetivo es conseguir la ausencia de reflexión y evitar la sensación de esfuerzo.


  1. Omisión de palabras innecesarias. Relacionado con el anterior, la manera más adecuada de evitar que el usuario se pierda, se aburra o acabe reflexionando sobre el motivo real de lo que está haciendo es reducir a lo esencial el mensaje. Se trata de que el usuario repita acciones mecánicas de forma irreflexiva, segura, familiar, con mensajes claros y evidentes, por lo que toda información adicional. Siguiendo las indicaciones de William Strun, Jt y E.B. White en su “The Elements of Style” (1979) “La escritura vigorosa es concisa. Una frase no debe tener palabras innecesarias y un párrafo debe omitir las frases superfluas por el mismo motivo que el dibujo debe prescindir de las líneas innecesarias y cualquier aparato de las partes inútiles”.


Siguiendo estas simples directivas la mejor manera de representar una silla es:

Si, lo sé, es un dibujo infantil, pero cumple el objetivo de forma mucho más rápida y sencilla que este otro.




Se tardan unos segundos en dibujar el primero y, lo más importante, una vez realizado evita que el observador, el receptor del mensaje, se pierda en detalles innecesarios o actúe reflexivamente. Si el objetivo es conseguir el cumplimiento de órdenes, o instrucciones, lo más sencillas posibles, el mensaje debe ser rápido, directo, claro, conciso y sin distracciones.

Teniendo muy presentes estos elementos es como se han fabricado y extendido los productos tecnológicos más de moda, como todos los productos Apple hechos para ser usados sin casi tener que pensar. Y teniendo estos conceptos claros tal vez podemos aproximarnos al nuevo marco de referencia social en el que ya estamos sumergido actualmente.
Esta es la nueva cultura bajo la que se diseña actualmente el funcionamiento de la mayoría de las herramientas tecnológicas de nuestra sociedad. Y lo que se pretende es establecer un modelo de usuario que:   
  • NO PIENSE. 
  • NO LEA. 
  • NECESITA SENTIRSE SEGURO. 
  • SIGUE CONVENCIONES. 
  • ACTÚE IRREFLEXIVAMENTE. 
  • REACCIONA A ORDENES CONCRETAS.
Sin duda, la simple enumeración de estas características pondrá en alerta a la mayoría de los lectores que hayan llegado hasta aquí, pero seguramente habrá algunos receptores que llegados a este punto se preguntarán
¿Qué tiene que ver todo este rollo con el PeakOil?
Como ya hace tiempo podíamos leer en uno de los artículos de J.M. Greer titulado: La República de Plutón: “Probablemente valga la pena señalar que una respuesta sensata al pico del petróleo, que requiere un razonamiento claro y la capacidad de mirar más allá de esos impulsos biológicos básicos, no pude llegar de la taumaturgia política porque es una de las cosas para las que es totalmente inadecuada.
Tal como expone J.M. Greer en el artículo mencionado, el taumaturgo político se ve obligado a utilizar herramientas de comunicación oral para realizar su “magia”, pero su uso supone la exposición a su propia taumaturgia. La Cultura Moderna, la de la sociedad de la Comunicación escrita, le dio nuevas armas para la Estrategia, pero no para la táctica, para el uso en el campo de batalla eliminando la posibilidad de quedar atrapado en la propia tela de araña.
Pero la nuestra nueva cultura, la de la Comunicación Visual, si permite al taumaturgo político lanzar su “magia” sin necesidad de quedar pringado en ella, pues al igual que en caso del curandero sureño al que se refería J.M. Greer en el citado artículo, el nuevo taumaturgo: “ni siquiera está presente durante la mayor parte del trabajo” los baños diarios televisivos mediante los que se “eliminan los estados emocionales no deseados”, los ritos diarios de comunicación visual con Facebook, Twitter, Instagram,….“que dirige la conciencia hacia ciertas cosas y lejos de las demás, … son realizadas por el cliente en privado.”.
En la Cultura de la Comunicación Visual se puede apuntar con precisión sin necesidad de confiar el mensaje al buen hacer de personas para que ayuden o convenzan sobre como practicar rituales complejos, y dependiendo tan solo de la repetición de patrones visuales convincentes que eluden las facultades críticas de la mente racional.
Recomiendo la relectura de una serie artículos de J.M. Greer publicados durante el segundo semestre de 2011:
(Nota: He subido las traducciones de estos posts al Foro Crashoil para facilitar esta relectura, o lectura, pues creo que no estaban traducidos).
La relectura de estos artículos debe clarificar cómo opera (y ha operado) la taumaturgia a través de la comunicación oral y la escrita, como ha modelado la cultura y la sociedad a lo largo de la Historia y de que mecanismos de comunicación se está valiendo la taumaturgia actual para modelar la sociedad ante los retos que se plantean, al mismo tiempo que puede clarificar, un poco más, las herramientas de la propuesta “mágica” del Archidruida contra dicha taumaturgia.
¿Es posible dar con una nueva manera de comunicar el PeakOil utilizando esta taumaturgia visual?
Finalmente, intentaré resumir la respuesta utilizando para ello los criterios UX explicados anteriormente: 

El mensaje del Peak Oil:
  •  NO es algo EVIDENTE. ACTIVA PENSAMIENTO RACIONAL.  
  • NO logra capta la ATENCIÓN de impulsos básicos. ABURRE desde un punto de vista no racional. 
  • NO transmite SEGURIDAD. DESCONCIERTA al carecer de un mensaje de esperanza. 
  • NO es CONVENCIONAL. AVERGÜENZA 
  • NO implica tareas AUTOMÁTICAS. ESFUERZO intelectual 
  • NO transmite ÓRDENES. Te deja PERDIDO tras explicarte la realidad.
Llego, por tanto, a la conclusión de que el Peak Oil no puede trasladarse a la cultura de masas de nuestras sociedades, cuando estas están ya imbuidas en una cultura de Comunicación visual.
Por qué el discurso del Peak Oil no puede rebasar el ámbito personal, o de unos pocos iniciados, y cuál es el motivo de sus fracasos en su luchar contra la taumaturgia social o política de nuestros días es qué intenta luchar contra ella con unas armas totalmente inadecuadas al nuevo contexto socio-cultural.
Intentar hacer llegar el mensaje al conjunto de la sociedad desde algunos pocos blogs y mediante algunas conferencias es totalmente estéril.
En definitiva, el mensaje del Peak Oil no llegará a ser aceptado porque ni utiliza las herramientas de nuestros días de forma adecuada, ni su contenido: reflexivo, humanístico, renacentista cuyo eje principal es el individuo y el método científico; es aceptable desde una sociedad instalada en la Cultura de la Comunicación Visual de masas, una cultura irreflexiva, mecanicista, robótica cuyo eje principal es el colectivo y la tecnología.
Intentar transmitir el mensaje del Peak Oil mediante la comunicación visual, se me plantea simplemente inviable con los medios actuales. Y tal vez sea mejor así, pues en la búsqueda de la utopía de una sociedad sostenible tal vez se esconda el camino más directo hacia al infierno cultural de una sociedad despótica e insostenible, tal como hace tiempo nos intentaba enseñar J.M. Greer.
No sé si una vez leído empiezan a ver más claro en qué sentido está operando la taumaturgia de nuestra sociedad, a nivel local y global.
Ni si después de la lectura se les plantean nuevas ideas sobre que se puede hacer, a nivel local o global, en este contexto.
Ni si esta particular visión sobre nuestra sociedad les permite ver alguna nueva luz sobre el destino que le depara el futuro a la Humanidad.
Tal vez haya sido un ejercicio estéril, fruto de unas reflexiones imbuidas de una cultura y una mentalidad de otra época.
Y de haber servido de algo, tampoco sé si alegrarme por ustedes.
Un cordial saludo.
Rafael Romero